domingo , 25 agosto 2019

¿Por qué ganó el PRI en Sinaloa?

Por: Juan B. Ordorica (@juanordorica)

A nivel nacional el Partido Revolucionario Institucional fue reventado a base de votos. Solamente 5 de 12 gubernaturas fueron para el PRI y en el apartado poblacional quedan bastante zarandeado, disminuyendo estrepitosamente el número de ciudadanos que están bajo su gobierno.

¿Por qué en Sinaloa las cosas no fueron así? A simple vista, el PRI fue el ganador absoluto de la elección en nuestro estado, pero si revisamos los números, más allá de las cifras finales, podemos ver que hay una derrota oculta en el seno tricolor.

Sinaloa es un estado que históricamente se le acomoda al PRI. Un alto porcentaje de la población depende económicamente directa o indirectamente de los egresos, gastos y nóminas del gobierno (federal, estatales o municipal) una cifra conservadora -incluyendo maestros, policías, burócratas, proveedores, contratistas, etc.– apunta a cerca de las 300 mil personas. Este voto tradicionalmente es pro sistema y se mantienen leales al PRI bajo el único argumento de la subsistencia laboral.

Las vocaciones económicas preponderantes del estado (agricultura, ganadería y pesca) son los semilleros naturales de las huestes tricolores. Campesinos, pescadores y agricultores son parte del inventario electoral del PRI. Aunque parezca una rara patología sociológica, estos sectores tan golpeados por las malas prácticas de los gobiernos priistas son uno de los grupos más leales al tricolor. Paradoja existencial digna de estudio.

Los empresarios de nuestra entidad hace mucho que juraron amor eterno a la bandera del PRI e incluso ya se consiguieron un gerente de lujo para gobernar los destinos de Sinaloa en los próximos 4 años.

Todos estos factores y sumados a una oposición al borde del colapso era el caldo de cultivo perfecto para una votación arrasadora a favor del PRI. No lo fue así. El PRI ganó holgadamente, pero esto no significa que arrasó. Casi el 60% de los sinaloenses decidió no ir a votar. El PRI, en números reales, tiene menor votación que otras elecciones. Quirino es un virtual gobernador que ronda los 300 mil votos de un universo de 2 millones, solamente el 15 por ciento del padrón votó por él, además de tener 250 mil votos menos que Jesús Vizcarra 6 años atrás.

Culiacán es otro caso emblemático. Jesús Valdés, el virtual ganador de la alcaldía, va tener menos votos de su antecesor y ni siquiera va alcanzar los 100 mil votos. La abstención para este caso es peor; está por encima del 60 por ciento. El PRI, con estos datos, de ninguna manera debe sentirse victorioso.

La oposición, sobre todo el PAN, no estuvo a la altura de la elección; ellos lo saben. Pero, a diferencia del PRI, el PAN va comenzar una etapa de reconstrucción y mejoras de la casa. En cambio, el PRI se queda con la falsa ilusión de una victoria holgada … Después de todo, el 60 por ciento de la población es la base sobre la cual construir los cimientos de la nueva propuesta opositora. El PRI se puede quedar con su victoria, tarde o temprano el cascarón se va quebrar.

EL MEMENTO DE HOY

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