sábado , 14 diciembre 2019

¿Qué sigue para el PAN en Sinaloa?

Juan Ordorica

La elección del pasado 5 junio mandó, momentáneamente, al PAN a tercera fuerza electoral en el estado. Existen sentimientos encontrados en la militancia albiazul por el pobre resultado que se obtuvo localmente. Hay tristeza en la derrota sinaloense, pero esperanza en el reposicionamiento nacional de este instituto político.

Para nadie es un secreto las tribulaciones que tuvieron que enfrentar los candidatos panistas a la hora de salir a la calle y pedir el voto: dirigencia mermada o inexistente en algunos casos; chapodiputada; candidatos registrados a última hora; imposición de candidaturas a representación proporcional (las famosas pluris); falta de identidad de ser oposición o gobierno. En fin, todas y cada una de las plagas bíblicas cayeron sobre el PAN.

Ante esta crisis institucional, uno esperaría que el espíritu derrotista y el pesimismo grupal invadiera a los herederos de Gómez Morín; sin embargo, esto no es así. Existe una especie de renacer colectivo que, ante la coyuntura, está por regresar la motivación de la lucha democrática entre la militancia. Es un fenómeno curioso que poco a poco va tomando forma y parece que va cambiar las reglas del juego al interior del PAN.

Tradicionalmente las reglas no escritas al interior de PAN privilegian las pugnas internas de los grupos descuidando la vinculación con la sociedad y sus actores. No se construyen los puentes con la base de apoyo histórica del partido (cámaras empresariales, asociaciones civiles y ciudadanos en general).

Cuando las dirigencias terminan de operar el reparto de posiciones ya faltan pocos meses para la elección, dejando en segundo plano lo que debería ser la prioridad en cualquier partido: ganar los puestos de mayoría con candidatos atractivos para la sociedad.

Las nuevas reglas del juego pintan para ser diferentes. La próxima dirigencia debe llegar para regresar al partido el hambre de triunfo, desprenderse de las tentaciones de acumulación de poder personal y soportar las decisiones unilaterales en los órganos colegiados del partido. En pocas palabras, construir victorias colectivas para que toda la base aspire a participar en el ejercicio del poder.

Por su puesto, y como en todos los grupos humanos, existirán actores que se resistan a perder los privilegios o cambiar el status quo. Algunos privilegiados del sistema seguirán apostando al control corporativo, cooptar de voluntades, el chantaje y acaparamiento de posiciones. La militancia está más que lista para vencer estos vicios que llevaron a una derrota aleccionadora el junio pasado

Para el PAN sigue la reconstrucción, una nueva era donde los ciudadanos tendrán los espacios que últimamente les fueron negados y más participación activa de la militancia … después de todo las miserias y apetitos personales se combaten con democracia, más democracia y por ultimo democracia hasta que duela. Algo que el PAN es especialista en hacer.

El MEMENTO DE HOY

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