domingo , 16 mayo 2021

Una luz de esperanza y un llanto que no cesa

Una luz de esperanza y un llanto que no cesa

AHOME, Sinaloa.- Doña Paty encendió una veladora y se dejó caer de rodillas sobre la tierra árida de ese paraje desolado del poblado El Siete, en el Valle del Carrizo. Se llevó una mano a la cara y empezó a llorar.

Junto a ella, se arremolinaron otras 10 mujeres que integran el colectivo “Voces Unidas por la Vida”, el cual se dedica a la búsqueda de personas desaparecidas en Sinaloa.

La abrazaron, le pusieron una mano en el hombro, algunas también se hincaron y lloraron, y después, empezaron a rezar.

“Padre nuestro que estás en los cielos, santificado sea tu nombre…”

Sobre esa misma tierra, el 19 de mayo del 2016, campesinos encontraron los restos de 3 jóvenes, que resultaron ser del hijo y de dos sobrinos de doña Paty .

Sergio Ernesto Ceballos López, de 28 años; y sus primos Francisco Antonio Ceballos Jiménez, de 23, y Jesús Antonio, de 31, junto con su amigo Carlos Omar Pérez Rodríguez, desaparecieron el 22 de diciembre del 2015.

En la búsqueda de su hijo, de sus sobrinos y del cuarto joven, doña Paty descubrió que ese día los muchachos fueron detenidos por policías de la Secretaría de Seguridad Pública de Los Mochis, dirigida hasta hace unos días por Gerardo Amarillas Gastélum.

Los jóvenes viajaban en un automóvil Jetta con placas de Chihuahua y viajaron de Culiacán a Los Mochis para visitar a la novia de Sergio Ernesto Ceballos.

Fueron llevados por policías a la cárcel municipal, presentados ante el secretario de seguridad pública y horas después supuestamente fueron liberados.

Pero al salir de barandilla, los cuatro jóvenes desaparecieron.

Sergio Ernesto, sus primos y su amigo, pasaron a formar parte de la larga lista de personas que han sido desaparecidas en los últimos 10 años, a partir de que el Gobierno Federal, encabezado primero por el panista Felipe Calderón, y ahora por el priista Enrique Peña Nieto, declararon la “guerra” al narco.

Desde entonces poco más de 100 mil personas han sido asesinadas, miles han abandonado sus comunidades por la violencia, y más de 30 mil se encuentran desaparecidas. Se calcula que 4 mil desaparecieron en Sinaloa.

Para doña Paty y las familias de los otros tres jóvenes inició un largo peregrinar en busca de los jóvenes que ha durado más de un año.

Más de un año en el que han tenido que enfrentar la indiferencia, la prepotencia, la incapacidad y hasta las amenazas de las autoridades que se han negado a investigar el caso.

Para las familias, había evidencia suficiente que probaba que los jóvenes fueron desaparecidos por policías municipales, bajo las órdenes de Amarillas.

No era la primera vez que policías municipales de Ahome eran acusados de detener personas y desaparecerlas o entregarlas al crimen organizado.

Desde el 2012 son cerca de 80 los casos en los cuales se les ha involucrado directamente.

Meses después de la desaparición de los cuatro jóvenes, el 19 de mayo del 2016, campesinos encontraron los restos de tres personas en ese paraje del poblado El Siete.

Pero fue hasta siete meses después, el 14 de diciembre del 2016, cuando la Procuraduría General de Justicia, después de realizar las pruebas de ADN, informó a doña Paty que esos restos hallados pertenecían a Sergio Ernesto y sus dos primos.

A casi un año después de la desaparición de los 4 jóvenes, y después de sepultar los restos de sus familiares en Culiacán, el pasado 19 de diciembre, doña Paty llegó al lugar donde encontraron muerto a su hijo y a sus dos sobrinos.

Quiso conocer el lugar exacto donde hallaron los restos y los pedazos de ropa de Sergio.

Quiso tocar esa tierra árida y desolada donde su hijo permaneció muerto por varios días.

Quiso llevar una veladora para cada uno de los tres jóvenes.

Y junto con las otras mujeres, armó con ramas tres cruces, le lloró y rezó a cada uno, y construyó con piedras tres pequeños cenotafios: uno para Francisco Antonio, otra para Juan Antonio, y otra más para Sergio Ernesto, su hijo.

Pero doña Paty y las mujeres de “Voces Unidas por la Vida” saben que aún les falta encontrar a cientos de desaparecidos en Sinaloa.

Por eso hoy que llega a Sinaloa la Brigada Nacional de Búsqueda de Personas Desaparecidas, doña Paty y todas las mujeres y hombres que conforman el colectivo tienen la esperanza de encontrar a sus familiares desaparecidos.

La Tercera Brigada Nacional de Búsqueda, integrada por familiares de personas desparecidas en otros estados de México, trabajará durante 10 días en Culiacán, Navolato y Los Mochis, buscando a personas desaparecidas.

También por eso, ese día en el paraje del Valle de El Carrizo, las mujeres lloraron, se abrazaron, rezaron, construyeron los pequeños cenotafios y colocaron las cruces de ramas secas.

Después, se levantaron, se secaron las lágrimas, se abrazaron y siguieron buscando…

Fotos: CONTRALUZ/JUAN CARLOS CRUZ

Hazte seguidor de Café Negro Portal con solo darle “Me gusta” a nuestra página www.cafenegroportal.com.

Simple Share Buttons