miércoles , 18 septiembre 2019

Felipe Nájera y Jaime Morales, primera pareja gay que consigue adoptar en México

Felipe Nájera y Jaime Morales, primera pareja gay que consigue adoptar en México

El actor Felipe Nájera y el productor de teatro, Jaime Morales, se transformaron hace siete años en la primera pareja homosexual que pudo desempeñar su derecho a adoptar.

Aunque en el papel la ley estaba de su parte, debieron enfrentar una dura batalla para que su hija Alejandra complementara su familia.

Morales recordó que en 2009, cuando la Ciudad de México se convirtió en la primera capital latinoamericana en admitir el matrimonio homoparental, él y Felipe Nájera ya eran una pareja consolidada, pero decidieron casarse en honor a las luchas que debió afrontar su comunidad para lograr el reconocimiento de la ley.

“Cuando vimos todo el esfuerzo para reformar la ley decidimos casarnos (en 2010). Era algo que no necesitábamos, éramos una pareja ya consolidada, pero creemos que esta lucha tenía que materializarse con un evento”: Jaime Morales

Sin embargo, la pareja sentía que su familia estaba inconclusa y por ello decidieron empezar el proceso de adopción en 2012, lo que recuerdan como un proceso tortuoso en el Sistema Nacional para el Desarrollo Integral de la Familia (DIF).

“Lo intentamos en el DIF. Vamos, hacemos los trámites, es una institución con más burocracia, éramos la pareja 220 y la primera pareja homosexual. Ante la burocracia que había ahí, nos surge la oportunidad de entrar en un programa de la Procuraduría General de Justicia” del entonces Distrito Federal.

En esta otra institución, hallaron una opción más accesible para que sus sueños de paternidad se hicieran realidad.

“Descubrimos una institución amable, sensata, cariñosa con todos”.

En la Procuraduría fueron la petición número 22 y después de completar los requisitos, Alejandra llegó a vivir a su hogar, a los 4 meses de edad.

“Pensamos que una niña tendría más facilidades que un niño adoptado por dos señores. Si el niño sale gay, (van a decir) que se lo pegamos, o las mentes más terribles podrían pensar que podríamos violarlo”.

Han ganado dos batallas, pero su lucha por el reconocimiento de sus derechos continúa.

Hoy en día, la menor tiene 7 años y hasta donde su edad se lo admite, entiende la naturaleza de su familia.

“Para ella está perfectamente claro quiénes son sus padres. Sabe que tuvo una madre. Los padres no son buenos ni malos por su orientación sexual. Ni los homosexuales seremos los mejores padres, como tampoco los heterosexuales lo son por el sólo hecho de serlo. Esto lo determina nuestra educación, nuestra ética, nuestro entorno y no nuestra preferencia sexual”.

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