domingo , 8 diciembre 2019

Ocho muertos y 20 heridos ocasionó en Culiacán la detención de Ovidio Guzmán

Ocho muertos y 20 heridos ocasionó en Culiacán la detención de Ovidio Guzmán

Culiacán, Sinaloa (Café Negro Portal).- Pánico y terror provocaron las balaceras entre delincuentes y elementos de los tres niveles de gobierno en el Desarrollo Urbano Tres Ríos y en distintos puntos de la ciudad tras la detención de Ovidio Guzmán López, hijo de Joaquín «El Chapo Guzmán», que dejó como saldo por lo menos 8 muertos, entre ellos dos agentes de la policía y más de 20 heridos.

Autoridades federales informaron más tarde que al verse superados en número, no tuvieron más remedio que dejar en libertad al hijo del capo.

Durante los enfrentamientos, los delincuentes quemaron varios camiones, patrullas y vehículos de civiles, bloqueando varias de las avenidas principales de la ciudad.

Los bloqueos y balaceras se extendieron también a las sindicaturas de Culiacán, entre ellas El Salado, Quila, Costa Rica y Eldorado.

Los primeros informes señalan que a las 15:00 horas de ayer jueves, elementos de la Secretaría de la Defensa Nacional junto con agente de la policía estatal implementaron un operativo en una residencia ubicada espaldas del residencial La Joya, donde detuvieron a Ovidio Guzmán López, de 28 años de edad, junto con otros tres presuntos delincuentes.

La reacción de miembros que integran el cártel de Sinaloa fue inmediata y de la nada el sector Tres Ríos se vio invadido de decenas de camionetas, algunas de ellas blindadas con un sin número de hombres empecherados, encapuchados y armados con rifles de alto poder.

En varias camionetas se podía observar que en la caja traían empotrados aditamentos con rifles antiblindaje calibre 50.

Los delincuentes empezaron a bloquear las principales calles y disparaban a diestra y siniestra contra la autoridad sin respetar a los civiles, resultando heridos algunos de ellos.

Los principales enfrentamientos se dieron sobre el bulevar Enrique Sánchez Alonso, Josefa Ortiz de Domínguez y la avenida Universitarios.

Durante los enfrentamientos que duraron poco más de 5 horas, murieron tres presuntos delincuentes sobre el puente que se encuentra sobre el bulevar Universitarios, junto al estadio de futbol Banorte.

Los hombres quedaron tirados sobre la calle junto a los vehículos en que viajaban y a simple vista se le apreciaban heridas de bala en distintas partes del cuerpo. Además, portaban chalecos antibalas equipo táctico y a decir de testigos los rifles que portaban fueron despojados por otros delincuentes.

Otros dos presuntos delincuentes quedaron abatidos junto a una camioneta pick up negra blindada, acondicionada con un rifle Barret calibre 50 en la caja.

Los cadáveres quedaron tirados boca abajo sobre la calle, a un lado de la unidad y junto a los cuerpos quedaron rifles cuerno de chivo, cargadores para este mismo tipo de arma, así como equipo de radiocomunicacion.

Los dos hombres de aspecto joven portaban chalecos antibalas y presentaban decenas de impactos de bala en el cuerpo, principalmente en la cabeza.

Otro hombre quedó muerto afuera de un negocio ubicado sobre la calle Josefa Ortiz de Domínguez, casi esquina con la avenida Teresa Villegas. Como seña característica este hombre tenía tatuada una calavera en el brazo derecho.

Otro enfrentamiento se registró en la penitenciaría estatal de Aguaruto, donde murieron dos agentes de la policía al tratar de evitar la fuga de más de 25 reos, quienes armados con rifles despojaron varios vehículos que circulaban sobre la carretera Culiacán-Navolato, en los cuales lograron escapar.

Decenas de empleados y clientes de los negocios y plazas comerciales ubicadas en el Desarrollo Tres Ríos se vieron presa del pánico durante las balaceras.

Policías que se encontraban resguardando la fiscalía general del estado también participaron en la balacera.

Desde la azotea del inmueble policías disparaban a los delincuentes cuando se acercaban al edificio.

Una camioneta CRV Honda gris modelo 2019 sin placas de circulación quedó abandonada exactamente frente a la fiscalía, y en su interior fueron asegurados equipo táctico, cascos tipo militar, cargadores pilas y radios de comunicación.

A pocos metros de esta unidad quedó tirado un radio, el cual fue asegurado por un agente de la policía estatal.

También se pudo observar que un grupo de sujetos fuertemente armados conformado por varias camionetas llegó al sitio donde fueron abatidos dos de los presuntos delincuentes, a pocos metros de una gasolinera.

Los sicarios levantaron los dos cadáveres y los subieron a una de las camionetas y se los llevaron, y también se dieron el tiempo de desmontar el rifle calibre 50 de la camioneta blindada.

A pocos metros de ahí, en el estacionamiento del restaurante Sushi factory y el Farallón se registró otro enfrentamiento entre agentes de la policía estatal y delincuentes.

En ese sitio quedaron abandonadas una patrulla y un camión blindado de los llamados Tigre, los cuales presentaron decenas de impactos de bala.

Otra patrulla clonada de elementos del Ejército quedó abandonada junto con otras camionetas en las cuales circulaban los delincuentes frente a un restaurante de mariscos sobre el bulevar Enrique Sánchez Alonso.

Sobre el mismo bulevar, los sicarios despojaron varias camionetas a personas que circulaban por el lugar debido a que las que traían ellos se les había acabado la gasolina.

Empleados de varias gasolineras fueron amenazados por los gatilleros para que les surtieran el combustible.

Empleados de otras gasolineras, así como de decenas de negocios, supermercados y tiendas departamentales tuvieron que cerrar y retirarse por temor a resultar heridos en las balaceras.

En varios puntos de la ciudad quedaron abandonados vehículos y camiones dañados por los disparos, además de los que fueron quemados.

Decenas de negocios y automovilistas se vieron afectados por las balas.

Los delincuentes, cuando circulan frente a los civiles, gritaban: «Pura gente del Iván» , refiriéndose que pertenecían al grupo de Iván Archivaldo, hijo de Joaquín ‘El Chapo’ Guzmán.

Los presuntos delincuentes que fueron abatidos durante el enfrentamiento quedaron tirados por varias horas en la calle ante la vista de todos.

Y sin ningún respeto, los sicarios también atacaron a balazos las instalaciones de la Novena Zona Militar.

Los bloqueos y balaceras continuaron todavía por la noche en distintos puntos de la ciudad y la periferia, entre ellos la colonia Loma de Rodriguera, la autopista Benito Juárez, mejor conocido como La Costera y a lo largo de la carretera Internacional México 15 hacia la sindicatura de Pericos, Mocorito.

Algunos de los vehículos fueron quemados sobre el bulevar Pedro Infante, otra más sobre la avenida Álvaro Obregón, otros sobre el puente Benito Juárez, 3 más en el cruce de Josefa Ortiz de Domínguez y la avenida Rotarismo a un costado del salón 53 y otros más en el cruce de la calzada Heroico Colegio Militar y el Libramiento Sur.

Varias personas captaron en video un convoy conformado por poco más de 100 camionetas entrando a la ciudad, uno de ellos fue visto entrando por la México 15, al norte y otro más por La Costera.

También en uno de los videos se pueden observar a varios civiles armados saludando de mano a militares en la caseta de Costa Rica ante la mirada atónita de los presentes.

Policías y militares se vieron superados de muchas maneras tras el fallido operativo de la detención de Ovidio Guzmán López.

Ya por la noche, en la ciudad parecía que se había declarado el toque de queda, principalmente en el sector Tres Ríos.

La escena parecía de película al quedar abandonados y baleados decenas de vehículos.

Los reportes de gente armada siguieron llegando a la central de comunicaciones de la policía en distintas colonias y en algunos hospitales.

Hoy por la mañana se tiene programada una conferencia de prensa de autoridades federales y estatales para informar sobre los resultados de estos hechos.

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