lunes , 10 agosto 2020

La mayoría de padres no sabe identificar los síntomas de abuso sexual en sus hijos

La mayoría de padres no sabe identificar los síntomas de abuso sexual en sus hijos

En México, 6 de cada 10 padres y madres no saben cómo identificar los síntomas que alertan sobre el abuso sexual en niños y niñas, ni cómo enfrentar o reaccionar ante una situación de agresión sexual a menores. De hecho, solo una de cada 10 personas dijo conocer alguna ley para proteger la infancia.

Estas son algunas de las principales conclusiones que expone la organización civil Guardianes en el informe ‘Violencia en la Primera Infancia’, para el que entrevistaron a 400 personas en toda la República con motivo del Día Nacional contra El Abuso Sexual Infantil, que se conmemora el 19 de noviembre.

De acuerdo con el estudio, sólo un poco más de la mitad de los padres y madres entrevistados, el 56%, supo reconocer algunos síntomas psicológicos relacionados con posibles casos de abuso sexual, como reacciones de temor en los menores a estar con ciertas personas, depresión, agresividad, o ansiedad.

Mientras que menos de la mitad de los entrevistados, el 45%, supo reconocer algún síntoma relacionados con cambios de comportamiento o de conducta, como que los menores se aíslen, bajen su rendimiento escolar, o que experimenten cambios drásticos en su personalidad.

Sobre estos resultados, Rosario Alfaro, directora ejecutiva de Guardianes, explicó en entrevista con Animal Político que es complicado distinguir los síntomas que activen la alerta de que puede estar teniendo lugar un caso de abuso sexual a un menor, “incluso para los profesionales”.

Por ello, consideró positivo que 40% de los encuestados sí supiera identificar algunos de los síntomas, aunque también opinó que es “muy preocupante” que más de la mitad de los entrevistados, el 60%, no conocieran esos síntomas o no supieran identificar las señales de alerta.

“Esto también explica por qué muchos niños y niñas no hablan del tema con sus padres, ni comunican que están sufriendo algún tipo de violencia”, subrayó Alfaro, quien dijo que muchos de los casos de abuso se quedan en el desconocimiento, sin tratamiento, y con un elevado riesgo de que el círculo de silencio se repita de manera generacional.

De hecho, según el informe, también 6 de cada 10 padres y madres dijeron haber sufrido durante su infancia algún tipo de maltrato emocional, físico, o por negligencia, que les dejó heridas emocionales que no trataron o que aún siguen trabajando en ellas.

En cuanto a cuáles son las principales señales de alerta en casos de abusos a menores, Rosario Alfaro hizo hincapié en que el abuso sexual no es cuestión únicamente de que exista o no una penetración, una violación.

Y esto es algo, insistió la directora de Guardianes, que deben tener en cuenta los padres, y sobre todo las autoridades de investigación que, en múltiples casos, al no haber una penetración o una secuela física -magulladuras, golpes, etcétera- descartan el abuso y revictimizan a los menores.

“Pueden existir muchos tipos de abuso sexual más allá de la violación por penetración. Existe abuso sin contacto, como mostrarle pornografía a un menor, masturbarse frente a él, o hacerlo que se masturbe”, planteó Alfaro.

Uno de los síntomas clave, señaló, es el de cambios en el comportamiento de los menores. Por ejemplo, “niños que antes eran muy activos, ya dejan de serlo. O niños a los que les gustaba pasar tiempo con una persona, ahora tienen temor a quedarse solos con ésta, o presentan inseguridad, miedo, ansiedad, y pesadillas frecuentes”.

Otro síntoma es que muchos de los menores empiezan a mostrar comportamientos súbitamente agresivos.

“Generalmente, tenemos la idea de que una víctima de abuso sexual se va a volver alguien callado, que se esconde. Y en algunos casos así sucede, pero en muchos otros los menores empiezan a desarrollar comportamientos muy agresivos. Destruyen sus juguetes, por ejemplo. O golpean a los demás, o a sí mismos”, expuso Alfaro.

Y otro síntoma importante es que los menores abusados adquieren comportamientos «hipersexualizados” y un conocimiento sobre la sexualidad y el erotismo que no se corresponde con su edad.

“Muchos de los menores abusados muestran esa hipersexualidad a través de sus dibujos y de juguetes, porque con ellos expresan prácticas sexuales adultas que no conocen a esas edades”, señaló la directora de Guardianes, quien matizó que durante la infancia es “normal” que los niños y niñas tengan juegos sexuales, aunque éstos no tienen una connotación erótica, sino que más bien se trata de una cuestión de curiosidad en los menores.

“Llamamos juegos sexuales a los que los menores jueguen a los papás y a las mamás, por ejemplo. Los niños se desnudan para conocer sus cuerpos, pero sin una connotación erótica. Por eso, cuando los menores juegan a situaciones sexuales explícitas hay que preguntarse en dónde las aprendieron y quién se las enseñó, porque ahí puede haber un síntoma de abuso”.

(Con información de Animal Político)

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