El actor y activista mexicano Eduardo Verástegui volvió a colocarse en el centro de la conversación pública luego de responder a las críticas que recibió por sus declaraciones en contra de Bad Bunny, tras el reconocimiento que el artista puertorriqueño obtuvo en los Premios Grammy 2026. La polémica surgió después de que el cantante se consolidara como uno de los grandes ganadores de la noche, lo que detonó el posicionamiento del actor mexicano.
En la más reciente edición de los Grammy, celebrada el 1 de febrero de 2026 en Los Ángeles, Bad Bunny obtuvo tres galardones: Álbum del Año (Album of the Year) por Debí Tirar Más Fotos, convirtiéndose en el primer disco completamente en español en ganar esta categoría; Mejor Álbum de Música Urbana (Best Música Urbana Album) por el mismo material; y Mejor Interpretación de Música Global (Best Global Music Performance) por el tema “EoO”. El logro fue considerado histórico para la música en español y reafirmó el impacto global del artista.
Tras este reconocimiento y el debate por su postura inicial, Verástegui utilizó su cuenta oficial en X (antes Twitter) para publicar un extenso mensaje en el que defendió su ideología y aseguró que su crítica no está dirigida contra un país o contra la música en general, sino contra lo que considera contenidos dañinos para la juventud. “La crítica al ruido tóxico del conejito malo Bad Bunny no es un ataque a la música ni a un país. Es una defensa de la cultura y, sobre todo, de los jóvenes”, escribió.
Verástegui argumentó que ciertos contenidos musicales influyen de manera directa en el comportamiento y la formación de valores. “El ruido disfrazado de arte forma malos hábitos, moldea el lenguaje y mal educa el alma. Por eso, cuando se normaliza lo vulgar, lo violento, lo salvaje o lo vacío, el daño no es simbólico: es real”, sostuvo en su publicación.
En su mensaje, el actor también destacó que existen otros artistas con grandes dotes que, desde su perspectiva, deberían ser los que reciban mayor promoción y reconocimiento. “Puerto Rico, México y toda Hispanoamérica están llenos de cantantes con talento auténtico, grandes voces y mensajes que construyen. Eso es lo que merece ser promovido, celebrado y premiado”, afirmó.
El posicionamiento de Verástegui se enmarca dentro de su conocida postura conservadora y su activismo en temas relacionados con valores familiares y religiosos. En esa línea, reiteró su visión sobre el papel del arte en la sociedad: “Lo que degrada no es arte. Lo que eleva, sí lo es. Defender una cultura que dignifique no es censura. Es responsabilidad moral. Es sentido común”.
Asimismo, sostuvo que el arte debe estar vinculado a principios éticos. “El arte sin moral enferma y destruye. Por eso invito a todos los artistas a usar los talentos que Dios les dio para elevar la dignidad humana y hacer de este mundo un lugar mejor”, añadió.
En un tono más personal, Verástegui reconoció que en el pasado también formó parte de la industria del entretenimiento con contenidos que ahora cuestiona. “Lo digo con humildad y verdad: hubo un tiempo, hace más de 20 años, en el que yo mismo fui irresponsable y contribuí, con mi comportamiento y con parte de la música que promovíamos, a influir negativamente en la juventud. Sin darme cuenta y gobernado por la ignorancia, terminé haciendo lo mismo que hoy critico. Pero nunca es tarde para cambiar”, expresó.
El actor aseguró que su transformación lo llevó a enfocar su carrera en proyectos cinematográficos con un mensaje moral y espiritual, como Bella, Little Boy, Sound of Freedom, Cabrini, y próximamente Zero AD y Sound of Freedom 2. Cerró su mensaje con una frase que sintetiza su postura actual: “Todo para la mayor gloria de Dios. Ánimo. Si se puede.”
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