Culiacán, Sinaloa.- El panorama de la salud mental, tanto en Sinaloa como a nivel global, ha alcanzado niveles críticos, convirtiéndose en un problema de salud pública que requiere atención urgente y multidisciplinaria, advirtió la doctora Verónica Hernández Jacobo, docente e investigadora de la Facultad de Psicología de la Universidad Autónoma de Sinaloa (UAS).
La especialista calificó la situación como una “pandemia invisibilizada” que se agudizó tras el periodo de COVID-19. Estadísticas nacionales al 2025 muestran una tendencia preocupante: uno de cada cuatro mexicanos padece alguna condición que afecta su bienestar mental y emocional. Bajo este escenario, se estima que la mitad de la población mundial enfrentará un trastorno de este tipo en algún momento de su vida.
En ese sentido, señaló que Sinaloa refleja esta tendencia global con cifras alarmantes en niños y adolescentes, quienes presentan principalmente trastornos de conducta, ansiedad, depresión e ideación suicida; esta última con especial incidencia en el sector adolescente.
“El problema sigue evolucionando. En el estado, la problemática afectó a 58 mil niños y adolescentes en 2024, cifra que sirvió como referente para abrir en 2025 la Unidad de Salud Mental para Niños y Adolescentes. Actualmente, superamos los 60,000 casos de menores en la entidad que presentan estas afecciones”, expuso.
La psicóloga universitaria explicó que la salud mental es multifactorial e involucra desde condiciones socioeconómicas y contextos de violencia, hasta la falta de redes de apoyo familiar y el impacto de las plataformas digitales.
“Si antes teníamos como referentes a la escuela y la familia para construir nuestra personalidad e identidad, hoy los jóvenes se guían por lo que circula en las redes sociales. Tenemos una infancia y adolescencia que moldea su identidad a partir de los likes y los influencers. Como consecuencia, presentan cuadros de ansiedad y depresión que antes estaban relacionados únicamente con la vida adulta”, sostuvo.
Se subrayó que la mayoría de los trastornos mentales se manifiestan antes de los 15 años de edad y que, si no se atienden de manera temprana, pueden volverse crónicos en la vida adulta. En ese contexto, se enfatizó que esta problemática evoluciona según la etapa de vida: desde problemas conductuales en la infancia, hasta una alta incidencia de suicidios en jóvenes de 18 a 29 años y estrés laboral crónico en adultos.
En cuanto a la prevalencia por sexo, se informó que las mujeres representan el 67% de los casos atendidos por ansiedad y depresión, debido a una mayor disposición cultural para buscar ayuda. Por el contrario, aunque los hombres acuden menos a consulta, registran los indicadores más altos en consumo de sustancias y consumación de suicidios.
Se indicó que, a pesar de que en 2025 se inauguró en Culiacán una Unidad de Salud Mental Infantojuvenil —siendo el tercer centro en el país—, las instituciones públicas de salud se encuentran rebasadas por la sobredemanda. La recomendación de la OMS sugiere un profesional por cada 100 habitantes, una cifra que aún se percibe lejana a la realidad.
“Las instituciones no tienen el número de profesionistas necesario para atender los problemas; es por ello que se vuelve una especie de pandemia que vinimos a visibilizar a partir del COVID-19”, puntualizó.
Finalmente, Hernández Jacobo manifestó que el bienestar mental y emocional es responsabilidad de todos. Por ello, instó a generar estrategias que incluyan la incorporación multidisciplinaria, la vinculación interinstitucional, la investigación de campo y programas que integren el deporte, la cultura y el esparcimiento como herramientas para atender este problema de salud pública.
“Es visualizar que el bienestar es parte de todos; debemos incluir a profesores, a padres y madres de familia, a jefes o jefas y a la comunidad en general”, consideró.
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