Culiacán, Sinaloa.- Aparte del sufrimiento causado por la muerte de Luis Enrique, su familia todavía tiene que luchar contra el viacrucis de los gastos que surgieron por las primeras atenciones médicas en la clínica donde fue atendido.
La tarde de este viernes, Luis Enrique estaba disfrutando unas tortas en compañía de su esposa y de sus tres hijos en un pequeño negocio en la colonia Tierra Blanca.
Apenas habían empezado a disfrutar la comida cuando llegaron sujetos disparando sus armas de fuego contra dos hombres que se encontraban en el lugar.
Los disparos provocaron pánico y terror en Luis Enrique y su familia, quienes salieron corriendo para evitar resultar heridos por los disparos.
Por causas desconocidas, los delincuentes le dispararon Luis Enrique en la espalda, provocándole seis graves heridas.
En el lugar quedaron muertos dos hombres presuntamente ajenos a Luis Enrique y su familia.
Por la gravedad de las heridas, Luis Enrique fue auxiliado rápidamente y trasladado a una clínica particular, ubicada a pocos metros del lugar donde recibió los primeros auxilios.
A tan solo un par de horas de recibir las primeras atenciones, la cuenta de la clínica superaba los 340 mil pesos, cifra impagable para la familia de Luis Enrique, de oficio taquero.
Al ser estabilizado, y evitar que la cuenta siguiera aumentando, la familia decidió trasladarlo a otro hospital, donde lamentablemente falleció consecuencia de las graves heridas que presentó.
Los esfuerzos médicos no fueron suficientes para poder salvarle la vida.
Ahora, se vienen encima los trámites legales y funerarios y por si fuera poco, enfrentar los gastos pendientes en la clínica.
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