La cantante Paulina Rubio se ha visto envuelta en una nueva polémica tras tomar una decisión drástica respecto a su personal doméstico, en medio de su prolongada y muy publicitada disputa legal con su exesposo Nicolás Vallejo-Nájera, “Colate”, por la custodia de su hijo mayor. La información fue dada a conocer en el programa Y Ahora Sonsoles, donde se detalló que la intérprete habría despedido a toda su plantilla de empleados de su hogar por sospechas de filtraciones de información a su exmarido.
La medida se produce mientras Paulina enfrenta uno de los capítulos más tensos de su batalla legal. Su relación con Colate ha sido conflictiva desde su separación, con múltiples litigios en tribunales por la custodia de su hijo Andrea Nicolás, quien nació durante su matrimonio en 2010. Tras años de disputas, la cantante ha vivido giros judiciales que han mantenido el caso en el ojo público.
En Y Ahora Sonsoles, reporteros comentaron que Paulina Rubio tomó la decisión tras sospechar que alguien dentro de su propio entorno podría estar proporcionando información sensible que favorezca a Colate en los procedimientos legales. Sobre ello, el periodista mexicano Raúl Gutiérrez señaló que la artista “desconfía de su propia sombra, está muy angustiada porque no sabe por dónde se le va la información”, describiendo el clima de tensión que vive actualmente.
La noticia también incluyó una aclaración sobre los contratos firmados por quienes entraban a trabajar en su casa, pues “toda la gente que entra en casa de Paulina ha tenido que firmar un contrato de confidencialidad”, según explicó Susana Uribarri, una fuente cercana al caso. Los empleados, por su parte, han negado rotundamente haber filtrado datos, lo que ha añadido un componente de incertidumbre y controversia en torno al despido masivo.
Este movimiento se da en el contexto de una batalla legal que ha incluido antecedentes complejos. Por ejemplo, en 2025 una jueza en Miami le retiró temporalmente a Paulina Rubio la custodia de su hijo luego de una denuncia pública respecto a la retención del menor, lo que añadió tensión al conflicto familiar.
A lo largo de los años, la relación entre la cantante y Colate ha sido de altibajos incluso más allá de lo estrictamente judicial. Tras su separación en 2012, la comunicación entre ambos fue descrita como “mínima y exclusivamente sobre nuestro hijo”, según declaraciones del propio Colate años atrás, lo que da una idea de la dificultad que han tenido para establecer acuerdos sobre la crianza del menor.
La decisión de Paulina Rubio de despedir a todo su personal ha encendido el debate en redes sociales y medios de comunicación sobre hasta qué punto los procedimientos legales pueden afectar la vida cotidiana de quienes están inmersos en ellos. Por ahora, la cantante continúa su lucha por proteger su posición en el juicio de custodia y evitar que cualquier información sensible beneficie a su exesposo, en un proceso que se ha extendido durante años y sigue siendo motivo de atención pública.
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