Culiacán, Sinaloa (Café Negro Portal). – El destino político de Quirino Ordaz Coppel parece estar llegando a su ocaso.
Desde su designación como embajador de México en España, el exgobernador de Sinaloa se convirtió en uno de los rostros visibles del intercambio político que caracterizó a la Cuarta Transformación (4T).
Sin embargo, con la inminente salida del ministro Alberto Pérez Dayán de la Suprema Corte de Justicia de la Nación (SCJN), las cartas comienzan a barajarse nuevamente, y todo indica que Madrid podría recibir pronto a un nuevo representante diplomático.
Según fuentes cercanas al Palacio Nacional, el ministro Pérez Dayán aparece como el nombre más fuerte para sustituir a Ordaz en la embajada española.
Este movimiento no sería casual. Pérez Dayán, cuyo voto fue decisivo para blindar la reforma judicial impulsada por el presidente Andrés Manuel López Obrador, ha demostrado ser un operador clave dentro del esquema de la 4T.
Su posible nombramiento en Madrid obedecería al estilo pragmático que ha marcado las designaciones diplomáticas del gobierno actual: premiar lealtades y consolidar alianzas estratégicas.
Quirino Ordaz llegó a la embajada en España tras entregar el gobierno de Sinaloa en medio de una transición controvertida.
Aunque oficialmente argumentó que su designación respondía a su experiencia política y capacidad negociadora, muchos interpretaron su nombramiento como parte del pacto implícito entre exgobernadores priistas y morenistas para garantizar la “pacificación” electoral de 2021.
En ese contexto, figuras como Omar Fayad, Claudia Pavlovich y Carlos Miguel Aysa también encontraron refugio en consulados o embajadas, asegurando así un lugar dentro del nuevo orden político.
Sin embargo, el escenario ha cambiado.
Con la integración de una nueva SCJN electa por voto popular y la consolidación de la 4T, la figura de Ordaz ya no parecería indispensable.
Su gestión en Madrid no ha estado exenta de críticas, particularmente por su relación con sectores empresariales mexicanos y su papel en temas sensibles como la extradición de Joaquín “El Chapo” Guzmán, lo que ha generado tensiones en ciertos círculos políticos.
Bajo esta tesitura, la llegada de Pérez Dayán podría marcar el inicio de una nueva etapa en las relaciones bilaterales entre México y España, esta vez bajo el liderazgo de un operador directamente vinculado al núcleo duro del gobierno federal.
El encuentro entre Pérez Dayán y Gerardo Fernández Noroña, presidente de la Mesa Directiva del Senado, alimenta aún más las especulaciones.
Aunque ambos declararon que su reunión fue solo un “desayuno entre amigos”, el momento no podía ser más estratégico. Noroña, conocido por su cercanía con el presidente López Obrador, articuló en noviembre pasado una frase reveladora: “Larga vida al ministro Pérez Dayán”, celebrando su voto a favor de mantener la elección popular de jueces y magistrados. Ahora, con su salida inminente de la SCJN, el ministro parece dispuesto a continuar su carrera bajo el manto protector de la 4T.
Para Quirino Ordaz, la eventual pérdida de la embajada significaría el fin de un capítulo dorado en su trayectoria política.
Su paso por España fue visto como un reconocimiento a su habilidad para navegar las aguas turbulentas de la transición partidista, pero también como una forma de neutralizarlo en el ámbito nacional.
Sin embargo, con la llegada de Pérez Dayán, Ordaz podría enfrentar un futuro incierto, lejos de los reflectores y sin un espacio claro dentro de la estructura de poder de la 4T.
En última instancia, este relevo diplomático refleja la dinámica de lealtades y recompensas que define al gobierno actual.
Si bien Ordaz cumplió su función como embajador, su salida parece inevitable ante la necesidad de consolidar nuevas alianzas y fortalecer la presencia de la 4T en el exterior.
Así, mientras el ministro Pérez Dayán prepara su despedida de la SCJN, los días de Quirino Ordaz en Madrid parecen estar contados.
Su salida marcaría no solo el fin de una era, sino también el inicio de una nueva fase en la diplomacia mexicana, donde la lealtad a la 4T sigue siendo el principal criterio para ocupar los cargos más codiciados.