Café Amargo
Irene Medrano Villanueva
No, señora Claudia, las mujeres en México sí lloran. No sé en qué mundo vive para atreverse a desdeñar el dolor de cientos, de miles de mujeres que, de norte a sur y de este a oeste, sufren por sus hijos.
Eso ha convertido a México en un país de plañideras, pero no porque ellas así lo deseen, sino porque López Obrador y su gobierno han convertido al país en un mundo de violencia, dolor y muerte.
No han hecho nada para revertir el sufrimiento en júbilo.
La presidenta Claudia Sheinbaum aplaudió la reciente presentación de la cantante colombiana y todavía se dio el lujo de postear en la red social X: “Shakira – Las Mujeres Ya No Lloran – Zócalo”, agregando emojis de aplausos.
El evento, que se llevó a cabo en el Zócalo, formó parte del cierre en México de la gira “Las Mujeres Ya No Lloran World Tour” y atrajo a multitudes que abarrotaron no solo la plancha del Zócalo, sino también puntos contiguos como la Alameda Central y el Monumento a la Revolución.
Qué insolencia verter su opinión de esta forma para agradecerle a una artista su presentación, que el gobierno capitalino pagó con los impuestos de todos.
La presidenta no tenía vela en el entierro; calladita se hubiese visto mejor.
Aplaudo que la gente, por lo menos, se distraiga un poco, pero no comparto que se gasten millones de pesos para darle a nuestro pueblo pan y circo en estos tiempos aciagos, cuando al país, a la 4T, se le está cayendo a pedazos.
No es justo que se desvíen recursos para actos caros que no traen beneficios al pueblo bueno que, sin malicia, acude a estos eventos porque, como dice el dicho, “a la gorra no hay quien le corra”; es decir, cuando algo es gratuito u ofrecido sin costo, nadie lo rechaza y todos buscan aprovechar la oportunidad.
No es nada más criticar por criticar; las evidencias de dolor y llanto ahí están. Si no, hay que preguntarle a la mamá de Ricardo Misael López Cebreros, un adolescente de 16 años que en días recientes salió a comprar alimento para sus gatitos y fue acribillado impunemente, solo porque lo confundieron. O bien a la mamá de los hermanos Alexander y Gael, de 9 y 12 años, así como su padre, tras ser atacados por un grupo armado al volver a casa.
Más casos, señora Claudia. ¿Sabe usted si ya dejó de llorar la mamá de Carlos Emilio, el joven de Durango que el año pasado fue de vacaciones a Mazatlán y desapareció? ¿Verdad que todavía no aparece? Su madre sigue llorando su ausencia y usted, muy ufana, asegura que las mujeres ya no lloran.
También recordemos a las miles de madres, las llamadas rastreadoras, que a diario salen al monte, a edificios y a parques a buscar a sus hijos, con palas y picos, con un paliacate colgado al cuello para limpiarse el sudor y las lágrimas que derraman por la impotencia, el dolor, la frustración y el desdén de las autoridades.
Señora presidenta, las mujeres de México sí lloran, y no facturan porque no tienen tiempo de trabajar: están haciendo el trabajo de búsqueda que las autoridades no hacen.
Por su parte, Clara Brugada Molina, jefa de Gobierno de la Ciudad de México, agradeció a Shakira por el impacto de su presentación en la capital.
“Gracias, Shakira, por llenar nuestra capital de energía, fuerza y emoción”. Solo le faltó decir: gracias por apoyarnos a mantener al pueblo con circo y pan, aletargado, para que no proteste.
Brugada fue más explícita al enfatizar: “Hoy cantamos a todo pulmón y recordamos que cuando las mujeres brillan, la historia cambia”.
Ojalá que estas dos damas empoderadas y “brillantes” —la presidenta y la jefa de Gobierno— este próximo 8 de marzo, Día de la Mujer, salgan con esa enjundia a recibir a las mujeres que, sin duda, se van a manifestar; que les abran las puertas, que no les bloqueen los espacios, que las cuiden como cuidaron el orden para que Shakira se presentara.
Y, si es mucho pedir, que salgan a manifestarse y, al unísono, canten a todo pulmón: que las mujeres en México ya no volverán a llorar, que se acabaron las plañideras.
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