Covid: Los indigentes y el distanciamiento social

Irene Medrano Villanueva

Culiacán, Sinaloa (Café Negro Portal).- A veces, pasamos sin verlos, otras les sacamos la vuelta por sucios y en lo que va de la pandemia, cuando vemos a un indigente, lo queremos lo más lejos posible para evitar un posible contagio de Covid-19 ya que no acatan las indicaciones del sector salud, a ninguno, se le ve con cubre bocas, pero, que cree, ellos, por lo menos no existen antecedentes de que se contagien.

Se les ve hurgando en la basura, agarrando todo tipo de inmundicias, como comida perdida, botellas de agua a medio llenar que se la toman sin medir el peligro de que esté infectada, sin embargo, no se enferman porque, a decir de una serie de investigaciones, esta población tiene un sistema inmunológico robustecido por sus condiciones adversas.

Al acudir a hospitales y en los lugares donde pernoctan, a decir de enfermeras y de los mismos indigentes, no se han enfermado.

¡Oye tú, no habíamos reparado en eso…! Le dijo una enfermera a su compañera del Hospital Civil cuando se le preguntó si en lo que va de la pandemia han atendido a indigentes con Covid-19.

De entrada, las enfermeras se muestran recelosas para hablar con la prensa, dicen que tienen prohibido dar cualquier información, ya que si lo hacen, pueden ser amonestadas, sin embargo, aseguran que hasta la fecha no saben si alguno de los enfermos pudiera ser indigente.

“La verdad, no creemos que se haya atendido a alguno de ellos, lo sabríamos de inmediato, porque a la mayoría de los enfermos los traen sus familiares. Además, la figura de una persona en situación de calle es muy peculiar, reconocemos que no, no hemos tenido a indigentes entre los enfermos”, aseguran.

También en los lugares donde se juntan, donde muchos de ellos se alimentan, como es el comedor del Templo del Carmen, reconocen que hasta la fecha nadie se ha enfermado, mucho menos se han contagiado.

Igual por la avenida Aquiles Serdán y Madero, donde antes estaba una sastrería, ahora es un nido que van desde malvivientes, drogadictos hasta indigentes, aseguran que no han sufrido ningún tipo de contagio.

Ismael Miranda es un indigente que no tiene un lugar fijo, de vez en cuando pernocta en este lugar, otras duerme donde puede, accede a platicar.

Su rostro desaliñado, las manos sucias y las uñas negras de mugre las cubre con unos guantes, a los que les quitó los dedos, dice sentirse orgulloso de ser una persona que vive en la calle.

“Mi orgullo es ser un paria, desde que cursé la preparatoria, ya no quise saber de obligaciones, de tener una familia y me refugio donde puedo, he vagado por la vida, ahora, lo hago con orgullo porque somos los pocos que no andamos con esos trapos cubriendo el rostro, parecen delincuentes; no, nosotros somos los elegidos de Dios para poblar la tierra. Este contagio, al que todos le temen, no es para nosotros”, señala.

Asegura que nadie de los que conoce se ha contagiado. “No les duele ni la uña, no sabemos que es esa enfermedad a la que todo el mundo le teme”, dice con una disimulada sonrisa.

El doctor Renato Gutiérrez, precisa que una de las principales hipótesis es lo que tiene que ver con la inmunidad, al menos la experiencia médica dice que entre más expuestos estamos a patógenos, más resistentes es nuestro sistema inmunológico.

Otra hipótesis, advierte, es que viven un total aislamiento social, ya que el contacto que tienen con la gente de a pie es casi nulo, porque nadie se acerca a abrazarlos, nadie habla con ellos.

Esta última hipótesis lo confirma el indigente, ya que advierte que si bien es cierto no se contagian, lo cierto es que la gente los tiene casi olvidados, ya que antes les regalaba comida o dinero, pero ahora no lo hacen, ni siquiera a distancia, porque tienen miedo de contagiarse.

“Al contrario, nosotros somos los que le deberíamos de tenerles miedo y no es así, lo que queremos es alimento”.

La investigadora Ali Ruiz Coronel del Instituto de Investigaciones Sociales de la UNAM, en la página de esta institución explica que en el contexto de la pandemia, la marginación y el distanciamiento social que se tiene hacia estas personas y que siempre se ha buscado combatir ha resultado un factor de protección, porque como se les ve como focos de contagio, la gente no se les acerca, además de que se ha registrado un bajo nivel de contagio en esta población.

Por lo tanto, la doctora sugiere como temas a investigar: el nivel de contagio de las poblaciones que se quedaron siempre en calle, que no pudieron dormir bien, no usaron mascarilla y a pesar de eso no se contagiaron, así como analizar si vivir en la calle ha fortalecido su sistema inmune.

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